Evaluación en ambientes virtuales
Mgr. Ma. Estela Guita.
Abordar el problema de la evaluación supone necesariamente tocar todos los problemas fundamentales de la pedagogía. Cuanto más se profundiza en su dominio, más conciencia se tiene del carácter enciclopédico de nuestra ignorancia y más cuestionamos nuestras certidumbres. Cada interrogante planteada lleva a otras interrogantes. Cada árbol se enlaza con otro y el bosque aparece en toda su inmensidad" (Cardinet, 1986).
Evaluar es medir los logros adquiridos por los aprendices, valorar las competencias y habilidades desarrolladas la concluir el proceso formativo, o de forma genérica, analizar las mejoras cualitativas,
La evaluación en entornos Virtuales entraña ciertas peculiaridades debido a que el aprendizaje esta mediado por herramientas tecnológicas, implica un alto grado de incertidumbre (tanto para alumnos como para docentes es un reto) los estudiantes temen encontrarse solos, los materiales son digitales, las actividades no implican interacción presencial, las herramientas de comunicación son novedosas, por lo que no solo se enfrentan a la adquisición de conocimientos a través de TIC`S si no también al uso y manejo delas mismas.
Al evaluar el docente no solo debe considerar los conocimientos que está tratando de transmitir, también debe evaluar el ambiente, lo que está impactando al alumno al enfrentarse no solo a la búsqueda de información idónea, sino al manejo de software, hardware, seamos conscientes de los cambios que se están viviendo, y que tanto alumnos como docentes somos (aprendices) aprendices de esta forma de interacción, en el desarrollo de aprendizaje a través de medios digitales. Busquemos ser empáticos.
Según Quesada Castillo (2006), cuatro son los principios fundamentales de la evaluación del aprendizaje: confiabilidad, validez, objetividad y autenticidad.
Confiabilidad: En la enseñanza a distancia “en línea” no sucede lo mismo. Se conoce al estudiante por medio de sus actividades y ejecuciones en los instrumentos que lo evalúan permanentemente. En ella, aún las actividades de aprendizaje se convierten en medios de evaluación y son sólo ellos los que dan cuenta de sus logros, en consecuencia, deben ser totalmente confiables (Morgan y O´Reilly, 1999).
Validez: La evaluación que se realiza en el aula debe ser válida, es decir, medir lo que se pretende. Seguramente este principio también formará parte de los estándares requeridos a los cursos a distancia “en línea”, los instrumentos de evaluación del aprendizaje deben probar su validez, sobre todo las de constructo, contenido y aparente (Universidad Virtual de Michigan, 2002) aplicables a cualquier instrumento.
Objetividad: La objetividad forma parte integrante de cualquier evaluación. De nada serviría juzgar cualquier mérito si lo que fundamenta la calificación obtenida es el favoritismo, el prejuicio, la corrupción o cualquier elemento ajeno al atributo y ejecución que se evalúa. Autenticidad: La evaluación auténtica tiene como condición una enseñanza auténtica, de lo contrario se crea una incongruencia que la invalida y perjudica al evaluado. El análisis del cumplimiento de la autenticidad de la evaluación también debe formar parte de los estándares que juzgan la calidad de un curso a distancia.
Evaluación en entornos virtuales; esta dada por:
Momentos
Entornos
Elementos
Principios
Herramientas
¿Quien evalúa?
a través de modelos., que permitirán el manejo optimo de la información, de acuerdo al sector al que va dirigida la información., a través de una previa evaluación inicial o diagnóstica, un proceso formativo, y una evaluación final, que permitirá medir el grado de aprovechamiento.
Álvarez Méndez (1996), en su libro que lleva un título muy significativo, Evaluar para conocer, examinar para excluir: “La evaluación no es un apéndice de la enseñanza ni del aprendizaje, es parte de la enseñanza y del aprendizaje. En la medida en que se aprende, simultáneamente se evalúa, discrimina, valora, critica, enjuicia, opta….Esta actitud evaluadora, que se aprende, es parte del proceso educativo que, como tal, es continuamente formativo”.
M.A. KARINA ISABEL HERNÁNDEZ PAHUA
Perfil del docente virtual para estos tiempos.

El desarrollo imparable de tecnologías digitales y la democratización en el uso de Internet han sido uno de los cambios que más han transformado el contexto del proceso educativo. Hasta hace bien poco, parecía que la escuela y el profesorado podían erigirse en los únicos guardianes del conocimiento; pero ahora se les multiplican los competidores.
Las TIC han provocado nuevos alfabetismos que potencian habilidades y competencias propias del siglo XXI, las cuales se ejercitan principalmente en las prácticas digitales que los jóvenes llevan a cabo en contextos de aprendizaje informal (Busque, Medina y Ballano, 2013), en su mayoría en espacios y tiempos de ocio.
Es una verdad rotunda y dolorosa que estamos desigualmente conectados y la interrupción de Conectar Igualdad agravó el escenario, porque son muchos los hogares donde no hay computadora y eso limita las posibilidades de trabajo de miles de alumnos. Los celulares, de pre o post pago, son los dispositivos que más se usan y cualquier instancia de educación que se diseñe como virtual tiene que tener eso en cuenta.
Más allá de los modos de conexión, es más claro que nunca que el trabajo docente es irreemplazable y necesitamos revalorizarlo. Es más claro que nunca que las instituciones ponen en juego cuestiones que no pueden ser reemplazadas sin más por la virtualidad. Aún en circunstancias adversas, son los y las docentes los que se pusieron al hombro la presencia de la escuela en los hogares, a veces con más y a veces con menos apoyo institucional. Vemos experiencias en todo el país acerca de cómo maestros y profesores siguen ocupando un espacio diario en la vida cotidiana de niñas, niños y jóvenes tanto con tareas académicas como sumando una voz autorizada que pide que nos cuidemos, que no salgamos. Nos queda por pensar cómo, a la distancia, podemos generar una relación con el conocimiento que de ninguna manera se limita a la resolución de actividades. Pero eso es algo sobre lo que tendremos que empezar a cuestionarnos. Lo común, ese tema que siempre enseñó la escuela, hoy también es eso.
https://www.perfil.com/noticias/opinion/coronavirus-educacion-virtual-mas-alla-pandemia-covid19.phtml
El Rol del Docente; El Tutor virtual, es un facilitador en un proceso de enseñanza-aprendizaje, un mediador, un motivador, un dinamizador y un guía de las diferentes fuentes de información en un ambiente virtual. Un docente virtual debe poseer la capacidad de motivar, dinamizar los espacios comunitarios, valorar las contribuciones personales de los estudiantes, favorecer el trabajo en equipo y realizar un seguimiento personalizado de todos y cada uno de los alumnos. El profesor virtual debe ajustarse al perfil de cada estudiante porque cada alumno impone su propio ritmo de aprendizaje.
El Rol del Estudiante: El rol del estudiante se convierte en más activo y vital para su mismo proceso de aprendizaje, puesto que pasa de ser un receptor de información (de acuerdo al método tradicional de enseñanza) a un investigador y administrador de la información que consigue para aprehender el tema del curso.
Esto genera una gran responsabilidad, puesto que ya no es el profesor quien establece los límites de información que procesará en cada unidad y para cada examen o prueba sino es él mismo el que lo hará.
https://sites.google.com/site/educacionvirtualmicorreo/el-rol-del-docente-y-estudiante-en-la-educacion-virtual
La teoría del caos, trata de ciertos tipo de sistemas dinámicos, es decir aquellos sistemas cuyo estado evoluciona con el tiempo, con la particularidad de ser muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales, que pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, haciendo complicada la predicción a largo plazo, comienzo con este pequeño párrafo para entender mejor, como la Era Digital ha influido en la enseñanza-aprendizaje; El aprendizaje formal es el que tiene lugar en entornos organizados y estructurados, como por ejemplo un centro educativo y formativo. El aprendizaje no formal o educación extraescolar se describe como el aprendizaje derivado de actividades planificadas, pero no designadas explícitamente como programa de formación., el aprendizaje informal es el resultante de actividades cotidianas relacionadas con el trabajo, la vida familiar o el ocio; es muy común no valorar los conocimientos que una persona tiene hasta que estos se acompañan de una referencia o certificación de un ente académico.
El aprendizaje ya no es una actividad individual, sino un continuo proceso de construcción de redes. Aprender es el equivalente a abrir una puerta a una nueva forma de percibir y conocer, donde nuestra mente debe adaptarse al entorno.
La era digital se ha tornado especialmente complejo, ya que al tratarse de un proceso multifacético e integrado, un cambio en cualquier elemento individual conlleva la alteración de la red global. El aprendizaje en red es continuo, y no se trata por tanto de una actividad que ocurre al margen de nuestra vida diaria. aprender en la actualidad significa saber tomar decisiones, puesto que nos hallamos ante una realidad de cambio constante, en un evolución y comportamiento en las estructuras sociales, tecnológicas, y manejo de la información. Nos encontramos ante un momento de innovación en los pilares fundamentales del actual sistema educativo.
Es decir desarrollar una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz. Ser competente digital.
El nuevo rol del docente es ser organizador, guía, generador, acompañante, coacher, gestor del aprendizaje, orientador, facilitador, tutor, dinamizador o asesor. detectar lo realmente importante, guiar los procesos de búsqueda, analizar la información encontrada, seleccionar la que realmente se necesita, interpretar los datos, sintetizar el contenido y difundirlo son algunas de las tantas tareas que el profesor debe guiar.
La presencia docente para valorar el nivel de aprendizaje profundo y significativo; logrando que el estudiante tenga comprensión de contenido, exista una interacción socio – cognitiva y aplique lo aprendido en el contexto, el dominio del los contenidos del curso, manejo de la comunicación didáctica e interacción socio-cognitiva permitirá medir el grado de aprendizaje.
El docente deberá, entonces, aprender a estimular a los estudiantes a participar permaneciendo a la expectativa de sus actuaciones, por lo que debe alentar a los estudiantes a participar directamente en las actividades, bien sea a través del refuerzo positivo directo o de forma indirecta a través de tareas que estimulen su participación.
Se establecen así nuevas relaciones entre los participantes del proceso de enseñanza aprendizaje en entornos virtuales: la acción del docente es orientar la conducta y acciones de sus alumnos, establecer esquemas básicos y marcos de referencia para que ellos exploren, observen y reconstruyan los conocimientos. El docente, como mediador, conoce a sus alumnos y reacciona ante sus progresos y dificultades, asumiendo que cada alumno requiere una intervención pedagógica diferente en cada momento del proceso de enseñanza aprendizaje (Bixio, 2002).
Los espacios de comunicación virtual permiten el intercambio de información y hacen posible, según su utilización, la creación de un contexto de enseñanza y aprendizaje en el que se facilita la cooperación de profesor y estudiantes, en un marco de interacción dinámica, a través de unos contenidos culturalmente seleccionados y materializados mediante la representación de los diversos lenguajes, que el medio tecnológico es capaz de soportar (Barbera et al., 2001).
Los resultados obtenidos permiten establecer relaciones entre el éxito del proceso de enseñanza aprendizaje en entornos virtuales y el trabajo desarrollado por el docente. Bixio (2002) expone que la acción del docente es orientar la conducta y acciones de sus alumnos, establecer esquemas básicos y marcos de referencia para que ellos exploren, observen y reconstruyan los conocimientos. El docente como mediador conoce a sus alumnos, reacciona ante sus progresos y dificultades, asumiendo que cada alumno requiere una intervención pedagógica diferente en cada momento del proceso de enseñanza aprendizaje.